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martes, 7 de agosto de 2007

Tinderstick

(esta historia sucedió en primavera del 2005)

Son las 4 y media de la madrugada de un miércoles de mayo. Estoy solo en una parada en la calle Urgell de Barcelona, esperando el NitBus que me llevará a casa.
Lo que yo llamo una “situación típica de peligro”.
Odio estar en la calle a las tantas de la noche. Odio aún más tener que estar en un sitio así sin moverme, obligado a esperar, parado indefinidamente hasta que llegue mi bus. Pero lo que odio más es estar aquí solo. No lo soporto. Cada persona que veo caminando por la calle me parece un posible atracador.
Será que he visto demasiadas películas. Este tipo de situaciones que parecen sacadas de una clase de guión de primer curso, con todos y cada uno de los ingredientes arquetípicos; solo falta la música anticipatoria. Las he visto en miles de películas.
Y por eso creo saber lo que viene a continuación.
Llega alguien cruzando desde la otra acera de la calle.
Elegante.
Su aspecto, la forma en que va vestido, recuerda al cantante de los Tindersticks, americana y pantalones negros como las que tambián podría llevar Nick Cave. Su cara me hace pensar en la del actor que dobla la voz a Bruce Willis, creo que también presentaba hace unos años un programa nocturno de sucesos.
Night people.
Actitud sospechosa, parece nervioso, o quizás tímido. Mira el horario de los autobuses nocturnos en el poste de la parada.
Odio estas situaciones. Veo a venir un atraco, con la típica estructura que ya he vivido anteriormente: el atracador te pregunta algo trivial para romper el hielo (su hielo) y después de tu respuesta saca una navaja. Independientemente de cual sea tu respuesta, saca una navaja. Siempre recordaré la pregunta que me hizo mi primer atracador: “¿Tienes cinco duros pa’ llamar?”. Ocho mil pesetas y mi walkman.
Tinderstick rompe el hielo:
-Se coge aquí el N3?
-No, creo que no.
-Pues vaya putada.
La verdad es que no tengo ni idea de dónde sale el n3, solo conozco los n2 y n14. Le digo que camine hasta Plaça Catalunya. Mientras estoy diciéndole esto veo que el tío tiene una mano metida en el bolsillo de la americana de manera que uno puede pensar que esconde una navaja; lo veo claramente, pero no le hago ver que lo he visto, es lo peor que le puedes hacer a un atracador indeciso; esto y mostrarle que tienes miedo. Intento disimular mi miedo, mostrar seguridad y naturalidad y mirar fijamente a mi interlocutor mientras me explica que quiere ir a Esplugues.
No sé si el n3 va hacia a Esplugues.
Su mano sigue dentro del bolsillo, agarrada a algo. No sé porque no llega a sacarla.
Quizás porque se acercan dos chicas caminando.
Él se aparta de mí mientras me dice que se va, deduzco que en dirección Plaça Catalunya a coger su n3.
Por un momento me siento salvado de algo feo.
Pero las chicas pasan de largo. Son rubias y parecen extranjeras de Erasmus, seguro que llevan mucho más dinero encima que yo. Ni siquiera se paran a mirar los horarios de autobús.
El tío no está marchándose. Se ha quedado a unos metros, quieto, quizás evaluando si vale más la pena atracar a las dos rubias. Veo que tiene algo en la mano, un objeto parecido a una navaja cerrada; mira el objeto fijamente, como si no acabase de decidirse a atracarme.
Parece una navaja.
Las chicas ya están lejos, veo que el tío se me acerca rápidamente y reacciono mirándolo fijamente mientras me aparto unos pasos. Él no se acerca más. Lo miro a los ojos, escaneo su cara, intentando no mostrar miedo. Se ha quedado quieto, indeciso. Realmente me ha parecido que se abalanzaba sobre mí, pero no me lo acabo de creer. No debo. Si me lo creo el miedo saldrá a la superficie y entonces estaré perdido.
-Creo que me quedo –me dice-. Cogeré un bus y bajaré en Plaça Espanya.
Está tan nervioso como yo.
-Bien hecho; pídele al conductor que te diga dónde puedes pillar un N3. Ellos controlan de esto –le respondo utilizando expresiones coloquiales para intentar simular normalidad, tranquilidad, también complicidad. La empatía a veces funciona en estos casos. A mi primer atracador le solté un rollo sobre lo mucho que entendía su situación de yonqui (no sirvió de mucho, aunque me dijo sinceramente "tío, lo siento, estoy enmonao" con los billetes en la mano).
La navaja cerrada continua en su mano.
La navaja o algo parecido a una navaja.
Muy parecido.
-Mira, ahí viene uno –me dice.
Se acerca un NitBus a lo lejos. Miro el reloj:
-Ya era hora.
Ya está suficientemente cerca como para leer el número. Es un N1. Yo necesito un N2 o un N14, pero no puedo quedarme más tiempo al lado de este tío.
-Es el tuyo? –me pregunta.
-Sí.
-Creo que también lo cogeré.
-Guay. Ya te digo, pregúntale al conductor.
No sé dónde me dejará el N1, pero en este momento estoy seguro de que, me baje dónde me baje, este tío bajará tras de mí y acabará el trabajo. Y si por el contrario no subo, probablemente él tampoco lo hará.
Argh. Estoy atrapado.
Y entonces veo que otro NitBus viene detrás del N1, enganchado de manera que no lo he podido ver hasta que se han acercado lo suficiente.
Es un N2.
Y de repente estoy salvado.
A esto en clase de guión lo llaman “Deus ex machina”.
Pero esto no es un guión. Aunque pueda parecerlo.
En la calle lo llaman “potra”, “leche”.
“Suerte”.
Los dos NitBus llegan a nuestra parada, juntos. Me muevo rápidamente hacia el segundo, el otro, mi N2.
En las pistas de basket a esto lo llaman FINTA.
Subo al N2.
Nadie más sube conmigo.
Saco mi cartera para marcar mi tarjeta de Transports Metropolitans de Barcelona. Esta tarjeta cuesta casi tanto dinero como el total de lo que llevo encima, una miseria para cualquier atracador.
Las puertas del N2 se cierran.
La vida está llena de “Deus ex machina”.
Entretanto, Tinderstick ha desaparecido. No parece que haya subido al bus de delante, pero tampoco lo veo en la calle. Los dos NitBus arrancan y sigo buscándole entre las cabezas de los pasajeros hasta que los caminos de los dos buses se separan.
Creo que el N1 va hacia a Esplugues... aunque no podría asegurarlo.
La verdad, no tengo ni idea.
Un atracador elegante pero indeciso… “Se parecía al cantante de los Tindersticks”, pienso, aunque no me acuerdo de la cara que tiene el cantante de los Tindersticks ni estoy seguro de que vista de esa forma, nunca he sido fan. Tendré que buscar una foto en internet. En cualquier caso, Tinderstick se parecería a la imagen mental que tengo del cantante de los Tindersticks.
Es todo una cuestión subjetiva.
Y entonces empiezo a dudar sobre lo que ha sucedido.
De la misma manera que no puedo asegurar que lo que llevaba en la mano era una navaja, tampoco puedo saber si Tinderstick pretendía realmente atracarme o solo era una persona tan asustada como yo, esperando el NitBus junto a un desconocido.
Nunca lo sabré.








Junio de 2005

domingo, 29 de julio de 2007

cerdos





Amaia P tiene 20 años.

Amaia tiene fotolog.

Sus referentes estéticos son Jessica Alba y Shakira. Sus amigas siempre le dicen que tiene cara de niña. Ella no es demasiado consciente de que el excesivo maquillaje que se aplica sobre esa cara aniñada le da una apariencia de actriz porno, apariencia acentuada por su boca grande (que hace que el 87% de los hombres con los que se cruza por la calle se imaginen su pene dentro) y el desproporcionado tamaño de sus pechos de talla especial (que el 100% de los hombres y el 89% de las mujeres miran fijamente cuando pasea por la calle).

Amaia es fan de La Oreja de Van Gogh; se empezó a interesar por su música cuando se enteró de que la cantante también se llamaba Amaia.

Amaia espera encontrar al hombre de su vida, alguien que la quiera y la mime. Sus últimos novios no han acabado de encajar en ese perfil. Amaia se considera romántica.

El actual novio de Amaia se llama Jordi y es muy apasionado.

Amaia se siente algo acomplejada por el gran tamaño de sus pechos. Ha pensado en operarse para reducirlos. Tampoco le gustan sus piernas, un poco cortas. En las fotos que cuelga en su fotolog intenta disimular estas y otras desproporciones.

Amaia tampoco habla en su fotolog sobre su actual trabajo. Solamente alguna vez se ha referido a algunos compañeros del trabajo como "los chicos del laboratorio", pero nunca ha detallado qué tipo de trabajo es. Amaia se dedica a la recolección seminal manual en porcino. Es un trabajo de verano y es el segundo verano que lo hace. No le gusta. El semen de cerdo huele mucho y muy mal. Cuando habla con sus amigas, ella llama a este trabajo "muñir cerdos". Los amigos de su novio lo llaman "hacer pajas a cerdos". En el trabajo, lo llaman recolección manual (se saltan lo de 'seminal' y lo de 'porcino').

La técnica de recolección manual es simple pero necesita un poco de calma y de paciencia:

• Esperar que el pene salga del prepucio mientras el verraco se excita sobre el potro.

• Poner la mano en contacto con el pene dejándola resbalar sin apretar, para acostumbrar al verraco al contacto.

• Cuándo el verraco se encuentra bien instalado sobre el potro y el pene sobresale bien del prepucio, apretar la extremidad del pene bloqueando con los dedos las espirales, pero teniendo cuidado de dejar sobrepasar la punta fuera de la mano.

• Continuar hasta la prolongación del pene que precede a la eyaculación.

• Empieza la eyaculación y debemos seguir apretando bien la extremidad del pene aplicando una presión discontinua para estimular al verraco.

La Oficina Británica de Comunicaciones, encargada de decidir sobre las quejas de los telespectadores acerca de programas de televisión, decidió en noviembre que la emisión en directo de una recolección manual de semen de cerdo, en reality show "La Granja", no violó la normativa, ya que el cerdo no se sintió "degradado" por la experiencia.

Los amigos del actual novio de Amaia especulan a menudo sobre la capacidad masturbatoria de la chica sobre humanos. A Jordi, el novio de Amaia, no le hace ninguna gracia; se arrepiente de haber contado a sus amigos los detalles sobre el trabajo de su novia. Sus amigos consideran a Jordi un chico muy afortunado, su pareja es una máquina de placer con apariencia de actriz porno de cara aniñada. Amaia está presente en las fantasías sexuales de todos ellos, por supuesto.

Amaia es algo consciente de la situación y, aunque está más que acostumbrada a que todo el mundo le mire las tetas todo el tiempo, esto es algo nuevo para ella; no acaba de saber si le gusta o no. Se siente deseada por todos los amigos de su novio, que a menudo bromean con ella diciéndole cosas como "a ver, enséñame esas manos" o "¿ya te quedan fuerzas para Jordi?" o "debes de tener tendinitis". Además, últimamente en fotologlandia también se ha vuelto muy popular entre algunos chicos, chicos de todo el mundo, y eso que prácticamente solo pone fotos de su cara. Amaia piensa a menudo en todo ese deseo sexual dirigido hacia su persona y siente una mezcla de asco y excitación. Piensa que esa debe ser la misma sensación que tienen las celebridades como Jennifer Lopez o Christina Aguilera, y también las modelos, las go-go de discoteca, las strippers y las actrices porno. Una parte de ella se siente algo culpable al fantasear sexualmente sobre el número de personas que se habrán muñido a si mismas pensando en ella y en el número de bolsas de recolección que podrían llenarse. Se pregunta si las famosas también tienen esas fantasías.

Una parte de Amaia fantasea con hacerse fotos sexis y colgarlas en su fotolog. Fotos de calendario, fotos de pinup, fotos de famosa que se llenen de comentarios que la hagan sentir amada... y deseada también. Querría ser bombardeada con amor masivo venido de todas las partes del mundo. Amor de fan cómo el que ella siente por sus ídolos, pero también deseo sexual: gente de todo el mundo deseando hacer el amor con ella. Eso la pone a cien.

Pero también hay una parte de ella que se siente completamente asqueada y violada al sentirse deseada, una parte de ella que se imagina salpicada y duchada de asqueroso semen venido de todas las partes del mundo; semen de pajilleros adolescentes y semen de hombres viejos, semen de cerdo. Experimentó esa sensación hace poco, cuando una de las pocas fotos de su fotolog en la que el tamaño de sus pechos no se disimulaba nada se llenó de comentarios groseros y explícitos, a pesar de ser una foto completamente inocente con un angelito y un corazón sobrepuestos con el Paint. Al parecer, incluso un blog de contenido pornográfico linkaba a su fotolog. Al día siguiente, Amaia colgó en su fotolog un letrero negro con el texto "Todos los tíos son unos cerdos", la única vez que la palabra 'cerdo' ha sido escrita en su fotolog. La imagen no obtuvo demasiados comentarios.

Amaia y Jordi han cortado hace poco. En todo este tiempo, Jordi solo ha conseguido besarla en la boca (hasta cansarse, eso sí), "follar con ropa" y (un par de veces o tres) lamerle las tetas. Jordi está convencido de que Amaia es virgen, aunque ya nunca lo sabrá.

Amaia P busca a alguien que la quiera.

Amaia no ha hecho (ni hará) nunca una paja a ninguno de sus novios.








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sábado, 28 de julio de 2007

skin like milk



En algun lugar de Madrid, la noche del 6 de julio de 2007, la rubia exfotologger María O sale del interior de una discoteca luciendo su atuendo de schoolgirl. En el momento en que empieza a disfrutar de la brisa nocturna, su pequeña cabecita se abre como un melón. Resuena un disparo por entre los edificios. María cae, inerte, muerta antes de tocar el suelo, con la sonrisa aún en los labios, sus ojos azules aún brillantes (aunque algo rojos por el humo de la disco), su belleza nórdicobakala congelada. María no llega a ser consciente de la situación ni llega a oír nunca el disparo, desde su punto de vista simplemente se apagan las luces de repente; se acabó la fiesta. Se vacía en silencio en la acera, sus sesos expuestos al aire se ven a simple vista algo limados por la acción de la cocaína.

10 horas después el forense encuentra una bala 260 Remington Magnum (.260 REM, 6.5x51mm). El 260 Remington es bueno para especies medianas como el venado, antílopes, oso negro y similares en tamaño. Es muy adecuado para el ciervo a aproximadamente 300 yardas. Es cómodo de disparar y tiene poco retroceso, por lo que en EEUU es popular entre los niños y mujeres aficionados a la caza. En España casi no se utiliza.
El forense destaca en sus notas que a la bala se le ha hecho una extraña inscripción con el texto "skin like milk".

En algún lugar de Barcelona, noviembre de 2003, Sara E, de 23 años, rastrea celosa el fotolog de su novio en busca de comentarios de fotologgers féminas. No le gusta nada que su novio deje comentarios en fotologs de chicas, y menos para comentar fotos en las que salen ellas. Buscando el origen de un comentario de agradecimiento en el guestbook de su novio, llega al fotolog de María O. Allí, bajo una foto en la que sale María de fiesta en una disco, bailando y mirando seductoramente a la cámara, Sara encuentra un escueto comentario de su novio:

sporto1980 dijo en 16/11/03 17:32
skin like milk.

Agosto de 2007. Sara E y su novio Felix G viven felices. Su relación de pareja es estable, aunque sí es cierto que hay algunos pequeños traumas pasados, pero hablan de ellos abiertamente y incluso hacen bromas sobre ellos, con el buen humor que da una perspectiva distante de los hechos. Están considerando tener un hijo. Empiezan a pagar la hipoteca en septiembre. Felix sigue dejando comentarios en los guestbooks de fotologgers femeninas, a escondidas de Sara: se ha hecho un fotolog en secreto solamente para esto. No quiere hacer sufrir a su amada. Al atardecer se hace una paja mirando viejas fotos archivadas, todas sacadas de fotologlandia; en una de ellas sale María O bailando en sostén en la semioscuridad de una disco, junto a otras amigas. "Qué cabecita más pequeña tienes cuando te recoges el pelo", susurra Felix mientras eyacula. En otra habitación, Sara engancha en su privado álbum de recortes una noticia de periódico sobre el asesinato aparentemente aleatorio de una chica en Madrid a la salida de una discoteca. En la portada del álbum de recortes, Sara tiene una foto de Lee Harvey Oswald y una imagen de un rifle Mannlicher-Carcano M91/38 (6.5 x 52 mm, el arma que se utilizó para el asesinato de JFK). Ambas imágenes están sacadas de Google Images.
Las exnovias de Maria O ponen flores un su tumba regularmente, durante unas semanas.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Hormigas Blancas de peluche: Espinete




Todos nos preguntábamos qué había sido de Espinete, el primo rosa de Sonic. Muchos pensábamos que seguramente había acabado mal (ya en su momento se rumoreó que había pillado el SIDA por compartir jeringuilla), pero no sospechábamos que su destino sería peor que la suma del de Michael Jackson y el del tío de Sigue Sigue Sputnik: Espinete cayó en una espiral de operaciones de cirugía estética a lo Jackson que lo dejaron con un aspecto irreconocible, sin pinchos y con problemas en el tabique nasal como Michael... incluso el rosa de su piel quedó desmejorado. En un momento muy bajo inmediatamente posterior al fin de su relación sentimental con Don Pimpón, aprovechó el demente resultado de sus numerosas operaciones de alargamiento (y ensanchamiento) de pene para empezar una carrera en el mundo del sexo en vivo bajo otro nombre (Macho 'Espinote' Vidal). Fueron años duros, como puede apreciarse en la foto.
Con voluntad de enderezar su moral y volver a la senda de los hombres buenos, Espinete se presentó recientemente al casting para ser el presentador del Big Donor Show, el vanguardista concurso de donación de órganos, pero lo han seleccionado como concursante..
http://news.bbc.co.uk/1/hi/entertainment/6699847.stm

Creo que donará la polla y unos pinchos que conserva en formol.